viernes, 5 de abril de 2013


Saul Bellow

el Hombre en suspenso


Marco Antonio Regalado Reyes

Desde su primera novela, Saul Bellow nos muestra que el hombre es un ser en suspenso, sostenido por la fuerza de su ser y estar en la vida, nació en una familia judía de origen ruso, que emigró a Canadá; con nueve años marchó a Chicago. Estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Chicago, estudios que abandonó para licenciarse en Antropología y Sociología en la Universidad Northwestern. Hizo estudios de postgrado en la Universidad de Wisconsin que abandonó tras su primer matrimonio. Trabajó como profesor en el Colegio Pestalozi-Froeble en Chicago y en la editorial de la Enciclopedia Btritánica. Llegada la Segunda Guerra Mundial, fue rechazado por el ejército, sirviendo en la marina mercante. Tras la guerra, fue profesor en las universidades de Minnesota, Nueva York, Princeton y Puerto Rico.

Saul Bellow muestra desde su primera novela que, es un escritor con una fuerte personalidad literaria, muy parecida a la de Norman Mailler, Ernest Hemingway o Jack London entre otros grandes escritores, con una personalidad fuerte y determinante, si no padre si uno de los precursores más importantes de una línea de novela completamente original, fiel reflejo de la filosofía de toda una generación de urbanistas judeoamericanos que abrirá camino a escritores como Philip Roth, Bernard Malamud, J.D. Salinger o Paul Auster.

En 1944, publicó su primer novela “Hombre en suspenso”, refleja la ansiedad y la preocupación de un joven que espera ser movilizado en tiempo de guerra; en ella esboza temas a los que regresará en obras posteriores como en “Herzog” o en “La víctima”, así también como la necesidad del hombre de expresar sus sentimientos más íntimos, la naturaleza de la libertad o la posibilidad de elegir, reflexiones que se hace Joseph en su diario durante un año sabático, obligado, en el que espera una incorporación a filas que no acaba de llegar; sus apuntes son testimonio de su incesante deambular por las calles de Chicago, de sus recuerdos, y de su reacción psicológica a la inactividad mientras la guerra ruge a su alrededor. 1

A esta primera novela le siguió “La víctima” (1947). Mas que la víctima, la novela debió llamarse “La culpa”, casi un trauma muy judío; en ella, Asa Leventhal, con su esposa fuera de casa visitando a su madre, disfruta del tiempo que le toca estar solo. Una tarde, mientras busca alivio en un parque por la ola de calor que se abate sobre Nueva York, es abordado por un hombre desgarbado que lo acusa de haber arruinado su vida. Tras intentar sin éxito convencerlo de su error, Leventhal sucumbirá poco a poco a la historia del extraño hasta creer, de hecho, que es efectivamente responsable de un irreparable daño. 2

Tras obtener una beca de la fundación Guggenheim, Bellow vivió durante un tiempo en Europa, donde escribió la mayor parte de su novela, “Las aventuras de Augie March” (1953). Esta novela, un largo relato libremente estructurado con un héroe de corte picaresco, ofrece un vivo y humorístico retrato de la comunidad judía de Chicago a través de un joven en busca de su identidad. La humanidad moderna, amenazada con perder su identidad pero aún no destruida espiritualmente, es el tema de sus obras posteriores. Con un estilo narrativo a medio camino entre el naturalismo y el existencialismo, entre el determinismo y la aceptación del destino, y el Chicago de los años treinta y cuarenta del pasado siglo como telón de fondo, la historia de Augie March, un pícaro de carácter débil que se mueve entre los desheredados de la América posdepresión, es la búsqueda del significado de la vida, algo indudablemente situado entre las circunstancias que determinan la personalidad y el deseo de reencontrar el yo esencial. 3

“Carpe Diem” (1956), es una narración envolvente, su mordaz sentido del humor, la descripción minuciosa de la geografía interior -y exterior- de los personajes que habitan esta novela y el talento para analizar el comportamiento humano demuestran por qué el autor está considerado uno de los narradores más lúcidos del siglo XX. Carpe diem, “vive el momento”, “sumérgete en el aquí y el ahora”, es de esos latinajos o frases salidas de la boca del extravagante doctor Tamkin como un dudoso elixir milagroso rebotan contra los tímpanos de Wilhelm, un hombre acosado por varios frentes: actor fracasado, danza al son de las exigencias de su ex mujer y sus dos hijos, despreciado por la empres que le despidió en lugar de otorgarle el ascenso prometido y ninguneado por la soberbia y frialdad de su propio padre. Pero la esperanza es lo último que se pierde, y ahora ésta se ha encarnado en setecientos dólares.4

“Henderson, el rey de la lluvia” (1959), el autor explora todo el color y el exotismo del continente africano en este libro hilarante. “Eugene Henderson” es el clásico norteamericano millonario de mediana edad que, en busca de una nueva vida, decide instalarse a vivir en medio de una tribu africana. Las hazañas hercúleas de Henderson y su incontrolable pasión por la vida le granjearán la admiración de la tribu, pero será su don de hacer llover lo que le convertirá de un simple héroe en un mesías. Una historia desternillante, por momentos hasta grotesca, en la que Bellow muestra su capacidad de retratar a los seres humanos, así como las fuerzas que los guían a través de la vida. 5

"Los hechos comienzan a abrumarme, y enseguida siento una opresión en el pecho. Luego se desencadena una avalancha desordenada: ¡Mis padres, mis esposas, mis novias, mis hijos, mi granja, mis animales, mis hábitos, mi dinero, mis clases de música, mi ebriedad, mis prejuicios, mi brutalidad, mis dientes, mi cara, mi alma! Y no me queda más remedio que clamar: ¡No, no, aléjense de mí, malditos! Déjenme en paz! ¿Pero pueden acaso dejarme en paz? Me pertenecen, son míos". 6

“Herzog” (1964) es el retrato multifacético de un héroe de los tiempos modernos, Moses Herzog: bromista, quejoso, encantador y gran sufridor. Aunque su vida se desintegra paulatinamente ante sus ojos - ha fracasado como profesor, como escritor y como padre, amén de ser abandonado por su mujer en favor de su mejor amigo-, Herzog se ve a sí mismo como un sobreviviente, tanto frente a sus desastres domésticos como al pasar de los años. Ocupa su tiempo escribiendo cartas que nunca serán enviadas, a amigos y enemigos, a colegas y a gente famosa, revelando con ironía sus percepciones del mundo que lo rodea, así como los secretos más profundos de su alma. 7

La criatura más pintoresca de la novela, sin duda alguna, es el propio Herzog, quien, a un mismo tiempo es un símbolo, es también una personalidad concreta pletórica de vitalidad. Estrafalario, ansioso, desbocado, impráctico, inteligente, melodramático, cultísimo, tortuoso y tierno, nos deja una impresión muy fuerte, aunque contradictoria. Es imposible no compadecerlo, porque es verdad que sufre, y, sobre todo, porque su desgracia es haber creído en las “grandes ideas” y haberlas usado como norte de su propia vida. Pero, de otro lado, no hay duda que buena parte de sus problemas se los ha buscado él mismo; e, incluso, es probable que no pueda vivir sin ellos. Porque a Herzog le gusta sufrir casi tanto como plañir, qué duda cabe. ¿Por qué seguiría tan enamorado de Madeleine, si no fuera así? Las mujeres que son dóciles y tiernas con él, como la japonesa Sono Oyuki, o que harían cualquier cosa por hacerlo feliz, como Ramona, a él lo dejan tibio, se desencanta de ellas muy pronto. En cambio, Madeleine, que lo domina y lo maltrata, que lo explota, se le ha metido en el fondo del alma y es probable que nunca la saque de allí. 8

“El planeta de Mr. Sammler” (1970), galardonadas con el National Book Award (Premio Nacional del Libro), retratan a los intelectuales judíos en su lucha contra el malestar espiritual que los rodea; y también es una meditación, tan audaz como serena, sobre el futuro de la civilización occidental. Siguiendo a Artur Sammler, un intelectual educado en la filosofía y la literatura occidentales y superviviente del Holocausto, Bellow pasea por las peligrosas calles del West Side neoyorquino, prestando la misma atención a los carteristas de autobús que a las teorías sobre la consecución de la utopía -o la inminente llegada del Apocalipsis- recién generadas por la llegada del hombre a la Luna. Y en sus interminables paseos por la ciudad, caótica y siempre cambiante, Mr. Sammler recuerda los horrores de un pasado no tan lejano, reflexiona sobre la locura del presente y se pregunta sobre un futuro incierto. 9

“Las memorias de Mosby y otros relatos”, de 1971 es donde, Harry Fonstein, un judío que se salvó del nazismo en la II Guerra Mundial gracias a la intervención  de Billy Rose, una celebridad de Broadway. Pasan los años y Fonstein, ya convertido en un próspero hombre de negocios, quiere darle las gracias a Rose. Pero este nunca lo recibe, porque hacerlo implica volver al pasado. 10

En el relato que da el título al libro, el doctor Willis Mosby, un diplomático jubilado, decide que al volumen de sus Memorias le está faltando humor, de modo que, mientras el narrador nos cuenta quién es Mosby, y Mosby se encarga de contarse a sí mismo las patéticas peripecias de un judío socialista devenido en capitalista por amor en la Francia de la pos-guerra: un tal Lustgarten. La estructura le conviene a Bellow por muchos motivos, uno de ellos es que en la combinación de tiempos y escenarios narrativos (el presente de Mosby y los recuerdos de Mosby), quedan muchos resquicios para las ideas (filosóficas, políticas, sociales, económicas). La acción no es lo central aquí, en todo caso es un vehículo para otras intenciones. Sin historia, o con una historia hiper-fragmentada, intermitente y volátil, Bellow gana la apuesta. Al final del relato, tanto Mosby como Lustgarten existen para nosotros, han cuajado. 11

Despues encontramos relatos como: “Irse de la casa amarilla” es el segundo y, tal vez, el mejor relato del volumen. La alcohólica y perezosa anciana Hattie Simmons vive sola en la casa que ha heredado de su empleadora ya fallecida. Su casa está en algún punto rural del oeste norteamericano hacia mediados del siglo XX. Hattie se rompe el brazo en un accidente, sin descendencia, sin familiares cercanos, apenas con un par de vecinos solícitos y otros hoscos, este relato (de estructura más “clásica” que el primero) es la historia de un carácter. “El viejo sistema” cuenta la historia del enriquecimiento de Isaac Braun, la enemistad mortal con su obesa hermana Tina y, detrás de todo eso, habla de la tensión inconciliable entre la espiritualidad y el materialismo. Excelente retrato de la vida de un judío rico de Chicago. “Buscando a Mr. Green” tiene algo de Beckett y algo de Kafka, aunque Bellow parece decidido a eludir las posibles interpretaciones alegóricas. Mr. Grebe debe encontrar a Mr. Green para darle un cheque de la beneficencia. Grebe es blanco, pero Green es negro y vive en un barrio negro donde las personas rara vez están un mes en el mismo sitio, y encontrar a un hombre, aún para darle dinero, no es una tarea simple. “Los manuscritos de Gonzaga” es la historia de la búsqueda de Clarence Feller, un estudioso de literatura española que llega a España en pleno régimen franquista con el fin de hallar las cartas de amor que un poeta republicano (¿Miguel Hernández?) le escribiera a cierta condesa. La pesquisa lo lleva a conocer diversos personajes que sistemáticamente le toman el pelo o lo increpan sobre la política bélica de EEUU. En tanto, “Un futuro padre” es el peor cuento del libro, poco más que un chiste al que se le ha otorgado demasiado esfuerzo.

Se podría decir que la mayoría de estos cuentos (a excepción del segundo y el tercero) han envejecido mal. Demasiado atados a un contexto histórico particularísimo, leerlos a la distancia puede provocar un placer por momentos más historiográfico que literario. Sin embargo, habría que preguntarse si toda la literatura ha de ser escrita con miras de perdurar, de convertirse en un clásico que atraviese las épocas. Si el lector piensa que sí, tal vez este libro, como tantos otros, no sea para él. Pero quizá convendría pensar en cuánta necesidad tienen ciertas épocas de ciertas obras, cuánta luz aportan en el momento necesario esas obras, aunque luego pase su tiempo y la luz cese o se aplaque. Algo de eso, pienso, puede haber pasado con estos relatos. 12

“El legado de Humboldt” (1975). Durante muchos años, el gran poeta Von Humboldt Fleisher y Charlie Citrine, un joven completamente inflamado por el amor a la literatura, han sido los mejores amigos. Pero cuando le llega la muerte, Humboldt es un escritor fracasado y la vida de Charlie ha llegado a un punto crítico: su carrera profesional no avanza, está sumergido en un espantoso divorcio, liado con una mujer joven con la que no encaja y frecuenta compañías poco recomendables. ¿Cómos salir de todo eso? La última voluntad de Humboldt, que protege a su amigo Charlie desde su tumba, es un 'legado' que puede ayudarle a tomar de nuevo las riendas de su vida. El legado de Humboldt, según la crítica una de sus mejores novelas. Bellow recibió el Premio Pulitzer en 1976 por y tres meses más tarde fue laureado con el Premio Nobel de Literatura (1976). 13

“Ida y vuelta a Jerusalén” (1976), Jerusalén, es el pretexto de este libro de Bellow, pero también es testimonio impactante y atractivo, y es también un intento riguroso para llegar a entender la historia y el futuro de Israel. Bellow anota las diversas opiniones, pasiones y sueños de distintos israelíes: Yitzak, Rabin, Amos Oz, el editor del periódico en árabe más grande de Israel, un kibbutznik que escapó del gueto de Varsovia; Bellow va hilando esta historia a un mismo tiempo que nos sumerge en sus preocupaciones y dudas; pero también, sumergiéndose en la cultura y los paisajes de este 'pequeño estado en crisis permanente’, y añade sus propias reflexiones sobre ser judío en el siglo XX. 14
El autor prosigue su análisis de la cultura contemporánea en “El diciembre del Decano” (1982). Es un estudio reflexivo de su visita a Israel, Albert Corde, decano de la facultad de periodismo de Chicago, no está preparado para la violenta respuesta social que han tenido sus artículos sobre la corrupción imperante en la ciudad o su enredo en el proceso contra dos negros sospechosos del asesinato de un estudiante blanco. Acusado de traicionar a su ciudad, de ser un loco incívico y un racista, durante un viaje que le lleva a Bucarest, donde su suegra agoniza, Corde no puede evitar establecer severas comparaciones entre la corrupción y la deshumanización de la tiranía comunista, y las putrefactas y abandonadas calles de Chicago. Mediante la yuxtaposición de diferentes acontecimientos -tanto públicos como privados- que se suceden simultáneamente en ambas ciudades, Bellow ilustra hábilmente cómo el remolino de fuerzas que sacude al hombre contemporáneo puede reunirse para provocar su fracaso. 15

“Son más los que mueren de desamor” (1987), Bellow regresa al escenario del Medio Oeste de Estados Unidos. Kenneth, el errático narrador de esta novela, al explicar por qué abandona su París natal para trasladarse al Medio Oeste norteamericano, dice: 'Estados Unidos está donde está la acción'. Peo también desea estar cerca de su amado tío, el mundialmente famoso botánico Benn Crader, para aprender de él la sabiduría de la vida. Benn es un individuo inquieto: ha recorrido las selvas de la India, las montañas chinas, la jungla brasileña, la Antártida... ¿Por qué viaja tanto? Sumergirse en el estudio de las plantas no es suficiente para él; también busca satisfacciones humanas: sus constantes viajes tienen una razón erótica. Posee el fino humor de una farsa a la francesa. Buena parte de la acción se basa en iconos de la cultura popular norteamericana, como los dibujos de Charles Adams y Psicosis, de Alfred Hitchcock. Pero junto con el carácter tragicómico del argumento brilla un ingeniosos examen de la sexualidad contemporánea. 16

“Ravelstein” en el 2000, Bellow iniciaa el nuevo siglo contándonos una historia que transcurre en el Hotel Crillon de París, Abe Ravelstein y su amigo Chick celebran, entre lujos y excentricidades, el éxito del revolucionario libro del primero. Tras años como brillante profesor universitario, con un salario que no le permitía alcanzar la vida hedonista y fastuosa que tanto deseaba, Ravelstein se ha convertido por fin en un intelectual millonario. Así se inicia la travesía por las emociones y las ideas de estos dos fascinantes personajes, que recorren en sus valientes conversaciones temas como el amor, la historia, la política y el humor. 17

“La verdadera” (2000). El autor de la memorable Herzog, revela en esta historia el secreto muy bien guardado de un individuo solitario y desconcertante. En el pasado de Harry se oculta un primer gran amor que no ha muerto. Un millonario le impulsará a la imprevisible realidad, la de una relación hasta hace poco hipotético. Harry Trellman, es un maduro y astuto hombre de negocios, nunca ha pertenecido a nadie: ni en el orfanato al que le envió su madre cuando era niño, ni en el instituto (era demasiado inteligente), ni en el trabajo. Sus relaciones con los otros son, como todo en su vida, extraordinarias e irregulares. Desde su atalaya de “malquerido”, Harry ha desarrollado un talento especial para calar a los demás. Y es por eso que el millonario Sigmund Adletsky le ha contratado como asesor personal. Adletsky no tarda mucho en descubrir que tras la estoica máscara de Harry existe una oculta pasión que ya dura cuarenta años: Amy Wustrin, una diseñadora de interiores divorciada dos veces. En la exhumación del cadáver de uno de los maridos de Amy, y en su traslado a su nueva sepultura, Sigmund brindará a Harry la oportunidad de revelarle a Amy esos sentimientos que ha atesorado durante toda una vida. En esta novela deslumbrante, Saul Bellow, cómico y sabio a un tiempo, reflexiona sobre la persistencia del primer amor.18

“Cuentos reunidos” (2003), Saul Bellow es, quizá, uno de los más importante prosista americanos,  y dentro de cincuenta años, también, alguien dirá que de la prosa universal. Su escritura registra no solo el pesimismo de la vida como en sus otras obras; también refleja la alegría de la vida: la alegre libertad arrolladora de sus frases atrevidas. Estas cualidades están presentes en las historias cortas de Bellow tan plenamente como en sus novelas. Saul Bellow ha sido aclamado como uno de los mayores escritores de Estados Unidos. Durante más de sesenta años ensanchó la sensibilidad de sus lectores, su imaginación y sus corazones con hilarantes observaciones sobre la vida y las personas. Este volumen reúne, por primera vez en bolsillo, todos sus relatos. Ricos, precisos, variados y exuberantes, despliegan la brillantez estilística y emocional que caracteriza a Bellow. Son un tesoro para sus seguidores de siempre y, a la vez, una manera excelente de adentrarse en su obra. 19

Saul Bellow, falleció  el 5 de abril de 2005 a los 89 años (hace 8 años), y fue uno de los mayores novelistas del siglo XX. Podríamos compara la portentosa galería de personajes del autor de Herzog con la de los mejores escritores de los últimos tiempos, y no encontraríamos gran diferencia, es una estética literaria oscilando entre el ser y el estar, entre el pertenecer a un mundo y a un mismo tiempo padecerlo. A través de entrevistas y artículos en torno a él y su obra, podemos percatarnos de que los grandes escritores, los auténticos al menos, nunca aceptaron del todo el mote de intelectual, y entre más escarbamos en sus vidas, ellos más tratan de alejarse. Termino con una cita de Herzog, una de las mejores obras, de este judío-americano, que nos ayuda a comprender la vida.

"...ahora puedo decir que me he librado de la principal ambigüedad que afecta a los intelectuales: y es que los individuos civilizados odian a esa civilización que hace posibles sus vidas. Lo que les atrae es una imaginaria situación humana inventada por su propio genio y que para ellos es la única realidad humana verdadera. ¡Qué extraño! Pero la parte de toda sociedad mejor considerada y más inteligente suele ser precisamente la más desgraciada".



Bibliografía
1)       El hombre en suspenso, (“Dangling Man”, título original). Saul Bellow. Ed., Debolsillo. 2005 (1944). Traducción por: Jordi Fibla.
2)       La víctima, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 2005 (1947) Traducción por: José Luis López Muñoz.
3)       Las aventuras de Augie March, (The Adventures of Augi March). Saul Bellow, Ed., Debolsillo. 1953. Traducción por: Patricio Ros y Carlos Grosso.
4)       Carpe Diem, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 2011 (1956).
5)       Henderson, el rey de la lluvia, Saul Bellow, Ed., de bolsillo. 1959.
6)       Idem.
7)       Herzog, Saul Bellow, Ed., Debolsillo. 1964 (2008).
8)       http://www.criticadelibros.com/drama-y-elemento-humano/herzog-saul-bellow/
9)       El planeta de Mr. Sammler, Saul Bellow, Ed., Deblsillo, 1970 (2005).
10)    Las memorias de Mosby y otros relatos, Saul Bellow, Ed., 1971 (1980).
11)    http://clubdecatadores.wordpress.com/2011/08/16/las-memorias-de-mosby-y-otros-relatos-saul-bellow/
12)    Idem.
13)    El legado de Humboldt, Saul Bellow, Ed., Galaxia Gutenberg, 1975 (2009).
14)    Ida y vuelta a Jerusalén, Saul Bellow, Ed., Península, 1976.
15)    El diciembre del Decano, Saul Bellow, Ed., Debolsillo,1982. Traducción por: Jesús Pardo.
16)    Son más los que mueren de desamor, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 1987.
17)    Suma y sigue, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 1994.
18)    Ravelstein, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 2000.
19)    La verdadera, Saul Bellow, Ed., Alfaguara, 2000.
20)    Cuentos reunidos, Saul Bellow, Ed., Debolsillo, 2003
21)    Todo cuenta. Del pasado remoto al futuro incierto, Saul Bellow, Ed., 2005 (2007).
22)    http://www.lecturalia.com/libro/8891/cuentos-reunidos

1 comentario:

  1. Me ha gustado el ensayo, pero las letras son muy pequeñas, en las cursivas tuve que forzar la vista un poco, eso es claro, parte de mi ceguera.

    No conocía este espacio tuyo.

    Saludos.

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